lunes, 31 de marzo de 2014

La nutria, experimentada buceadora.

La Cordillera Cantábrica al igual que toda la península contiene gran diversidad de hábitats, los cuales tienen un representante icónico que ha sabido adaptarse de forma magistral a las condiciones de cada uno de ellos. Al hablar de ecosistemas fluviales, el mamífero por excelencia es la nutria (Lutra lutra), sin menospreciar por supuesto al gran olvidado, el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus). La nutria puede ocupar cualquier ambiente que contenga una cantidad aceptable de agua y por supuesto alimento. Los ambientes en los que se desenvuelve van desde lagunas de alta montaña, hasta ríos caudalosos, pasando por arroyos, embalses, azudes e incluso estanques urbanos. Además ha recuperado gran parte del territorio que perdió el pasado siglo como consecuencia de la contaminación extrema de los ríos o la persecución por su piel, pudiendo encontrarla hoy en día en prácticamente toda la península. De hecho en diversos viajes he podido observar nutrias desde la costa asturiana hasta Sierra Morena, pasando por Monfragüe. Sin embargo en función del lugar y el medio en el que veamos a la nutria, la dificultad del avistamiento variará, al igual que sus presas e incluso su modus operandi. Esta entrada pretende ser un pequeño recopilatorio de algunos de mis encuentros con la especie.

Nutria paleártica (Lutra lutra) nadando entre la niebla en una laguna de alta montaña

La provincia de León contiene casi 30000 km de ríos, lo que la convierte en uno de los mejores lugares para que la nutria esté presente con unas poblaciones relativamente saludables. No obstante, mi primera observación de la especie no fue en un río, sino en una laguna de alta montaña a unos 1700 msnm. Como todos sabréis, la retirada de las nieves en estas zonas alpinas o semialpinas supone una explosión de vida en la que da la sensación de que todo sucede con prisas. Las ranas bermejas se apuran a realizar sus puestas, los sapos machos forman grandes pelotas en torno a las hembras cegados por su afán reproductivo, multitud de especies de tritones salen de su refugio invernal para sumergirse en el lago y reproducirse... En resumen, gran cantidad de especies se reúnen en estos puntos húmedos con un fin concreto, la reproducción. Normalmente estas lagunas drenan hacia los valles por algún tipo de arroyo que acabará llegando a un río de mayor porte y seguirá su curso hasta el mar. Las nutrias pueden seguir dichos arroyos hasta llegar a las lagunas en determinados periodos del año, normalmente coincidiendo con este momento de abundancia, para alimentarse y posteriormente volver a las zonas medias de los cauces. De hecho si conocéis alguna laguna cercana a vuestra zona de campeo, echad un vistazo a sus orillas ya que no sería extraño que encontráseis excrementos del mustélido. Así fue como la nutria delató su presencia en la zona, por los excrementos. Estos eran frescos e indicaban que la nutria seguía en el lugar. Realizando una espera entre unos piornos a la orilla de pronto apareció. La niebla rozaba la superficie del lago y el campo de visión era limitado, por lo que su movimiento cerca de la orilla no pasó desapercibido. Se aproximó con un sapo en la boca para alimentarse del mismo en la orilla. Todos sabréis que las pieles de los sapos y otros anfibios presentan ciertas toxinas además de no saber demasiado bien. Por ello las nutrias en general pelan a los sapos dándoles la vuelta como un calcetín alimentándose de los músculos y las vísceras.

Imagen de archivo de mi primer encuentro con una nutria. Como veis había capturado un sapo común (Bufo bufo) del que se alimentó.

Los restos de las capturas de los sapos podían encontrarse en algunas zonas de las orillas. A raíz de esto un grupo ecologista denunció que la laguna había sido contaminada con lejía y que los sapos se estaban muriendo. Me enteré de esto cuando un día realizando una espera en la zona una pareja del Seprona me preguntó si sabía algo al respecto. Les dije que podían estar tranquilos que los sapos habían muerto por causas naturales y se fueron aliviados. Una anécdota divertida pero que puso en evidencia a algún que otro supesto grupo defensor de la naturaleza. No obstante tras el periodo reproductivo de los sapos, son numerosos los cadáveres de batracios que aparecen en los lagos a causa normalmente de la asfixia. Los machos se abrazan tan fuerte a las hembras y en tal cantidad que pueden asfixiarlas directamente o bien impedir que salgan a respirar lo que también les causa la muerte.

Otro de mis encuentros con la especie se produjo en invierno mientras barría un embalse en busca de anátidas y demás avifauna acuática. En uno de esos barridos en el centro de la imagen apareció una nutria nadando con la cabeza fuera del agua en la orilla opuesta del embalse. Ya había amanecido hace rato y la especie se dirigía seguramente a su refugio. Las nutrias presentan en general hábitos nocturnos aunque en ciertas épocas o momentos de su ciclo vital pueden aumentar su actividad durante el día. La helada caída la noche anterior se estaba derritiendo y aún quedaban restos de la nevada acontecida pocos días antes. Cuando la nutria alcanzó una pequeña playa nevada, se revolcó y jugueteó con la nieve abriendo la boca y frotando su lomo contra el frío manto. Realmente se apreciaba el disfrute en sus movimientos. Correteó por la orilla hasta desaparecer río arriba. Normalmente las nutrias que viven en ríos pueden hacer recorridos de varios kilómetros por lo que las esperas pueden llegar a ser frustrantes. En zonas como embalses o lagunas donde haya alimento suficiente, sus movimientos pueden ser más limitados con lo que las posibilidades de observarlas a través del telescopio son mayores.

Nutria paleártica correteando por la orilla nevada de un embalse.

Antiguamente la nutria se consideraba una especie indicadora de la calidad de las aguas. Se ha comprobado que esto no es así ya que el alimento de las nutrias no depende directamente de la calidad de las aguas. Si la nutria se alimentase exclusivamente de truchas por ejemplo, estas si necesitan buena calidad de aguas y por tanto las nutrias también. Sin embargo la dieta de las nutrias incluye especies que pueden vivir en aguas sucias como las carpas o los cangrejos americanos, por lo que el factor que limita realmente la presencia de nutrias es la disponibilidad de alimento. Al contrario que la nutria, el desmán ibérico si que es buen indicador de calidad de aguas ya que se alimenta de larvas de ciertos macroinvertebrados que necesitan aguas limpias para vivir y desarrollarse.

De hecho, seguramente estéis al tanto de la familia de nutrias que ha escogido un parque urbano asturiano como hogar, el cual podemos afirmar que no presenta las aguas más cristalinas del mundo. Este grupo de nutrias ha desatado la polémica en la ciudad ya que se ha alimentado de los recursos que el parque les ofrecía, los cuales varían desde las numerosas anguilas que ocupan los estanques, hasta alguno de los patos exóticos alicortados. Parece ser que muchas personas no están de acuerdo con que existan nutrias en el parque ya que se comen algún que otro pato o ganso de la colección. La gran cantidad de patos que se alimentan en el parque lo hacen, entre otras cosas, de algas de los estanques e incluso de hierba de la orilla y no veo que nadie ponga el grito en el cielo. Que una nutria se alimente de una anátida alicortada es igual que si un pato se alimenta de un alga, ambos ejemplos son un escalón más en las pirámides tróficas de cualquier ecosistema, teniendo en cuenta que el pato alicortado presenta una deficiencia en el vuelo ocasionada por el hombre. El problema es que las algas no despiertan la simpatía del gran público ya que Disney no ha hecho ninguna película sobre ellas. No se si os lo estaréis preguntando pero los patos están alicortados por tratarse de especies exóticas con un potencial invasor, lo que supone que han de estar alicortados para evitar que dejen el parque y se reproduzcan fuera. Esto no siempre se ha cumplido ya que han sido vistas en muchas ocasiones algunas de las aves exóticas del parque volando frente a la costa fuera del recinto del parque.

Una de las nutrias "urbanas" de Gijón.

Este parque era un importante lugar de invernada de aves acuáticas como porrones moñudos o europeos. Sin embargo desde hace unos años el número de aves que invernan en el parque ha ido disminuyendo por diversas causas, todas ellas ajenas a la presencia de nutrias. No obstante el argumento de que las nutrias son la causa de dicho descenso es blandido fieramente por más de uno, lógicamente sin ningún tipo de criterio. AQUÍ os dejo un artículo escrito de forma magistral por David Álvarez y AQUÍ otra entrada al respecto realizada por Juan Villar en su blog. Como bien dicen ambos, tener nutrias en un parque urbano es un auténtico lujo que muchos desearían y esto es irrefutable. Además debería suponer una alegría ya que la cuadrícula de Gijón era de los pocos lugares de asturias que hasta hace poco no contaba con la presencia de nutrias. Podéis además firmar AQUÍ para apoyar a las nutrias en esta dura lucha.

Vista de la boca y los bigotes de una de las nutrias de Gijón.

Como veis en las fotografías las nutrias cuentan con unos importantes bigotes o vibrisas que utilizan para localizar a sus presas en aguas turbias. Además su musculosa cola, sus patas palmeadas y su pelo, la convierten en un compendio de adaptaciones para la vida acuática. Durante mi visita a Gijón en el mes de octubre para observar las nutrias estas capturaron únicamente anguilas, de las cuales se alimentaban protegidas en alguna de las islas de los estanques. En el siguiente video podéis ver como la nutria se come a una anguila europea. Para verlo en alta definición, pinchad donde pone Vimeo y luego, una vez en la página, en el icono de HD.

Nutria paleártica (Lutra lutra) alimentándose de una anguila europea (Anguilla anguilla) from HectorZonaOsera on Vimeo.

A pesar de que el medio en el que mejor se desenvuelven las nutrias sea el agua, estas permanecen más tiempo en tierra firme de lo que puede parecer. Así lo demuestran la cantidad de rastros que podemos encontrarnos tras ligeras nevadas o en caminos ubicados entre humedales. Famosas son las imágenes de una familia de nutrias subiendo una empinada ladera entre una gran nevada en Yellowstone. Sin embargo, el pasado invierno, tuve la oportunidad de observar una escena semejante aquí, en plena Cordillera. Íbamos Ana y yo camino de León con al menos 20 cm de nieve en la carretera, en medio de uno de los múltiples temporales que este año se enlazaron uno tras otro. De golpe Ana vió dos bultos corriendo por un prado enterrándose entre la nieve y , como es lógico ya que no es el típico lugar donde esperas encontrar a este animal, me preguntó apresurada "Héctor, ¿qué c... es eso?". Miro hacia donde apunta su dedo y al principio la silueta de los animales también me descoloca pero no tardo en darme cuenta de lo que se trata. Son dos nutrias que corren por un prado nevado cruzando de una cuenca a otra. Su figura jorobada se encoge y estira al compás de los saltos y pasos que van dando. Dado que siempre llevamos la cámara preparada entre Ana y yo tomamos una serie de fotografías que reflejen el momento. Afortunadamente estas nutrias utilizan una arqueta para cruzar la carretera por debajo, disminuyendo así el riesgo de ser atropelladas, y es que el atropello es, hoy en día, la principal causa de bajas en la especie. Sin duda es una de esas escenas que no te esperas y que hace que cada día sea mas apasionante el salir al campo.

Nutria corriendo por la nieve y enterrándose en cada paso.

Nutria paleártica en medio de una nevada en la Cordillera el pasado invierno.

El centro y sur de la provincia albergan gran cantidad de pequeñas lagunas y humedales que las nutrias también aprovechan. Han sido varias las ocasiones en las que he observado algún grupo familiar de nutrias (un adulto y tres crías en algún caso) nadando en busca de alimento y jugando en alguna de estas zonas húmedas mientras espantan a todas las aves acuáticas a su paso. Las orillas tupidas de sauces se convierten en una zona de difícil acceso para el hombre y por tanto de relax para las nutrias. Además en muchas de estas charcas han sido introducidas especies de pesca que van desde cangrejos (americanos y señal) hasta lucios, haciendo que el abanico trófico sea amplio. Es común escuchar entre los pescadores que el río está plagado de nutrias, que acaban con todo, etc. Incluso en alguna ocasión varios pescadores ubicados en un tramo de 1 km vieron la misma nutria que se desplazó a lo largo del cauce, sin embargo su conclusión fue que se trataba de tres nutrias distintas. En fin, hay de todo, pero la nutria lleva pescando mucho más tiempo que el hombre y por ello su espacio ha de ser respetado. Afortunadamente las nutrias gozan de protección en nuestro país y no puede recurrirse al mismo sistema de erradicación que se aplica a los cormoranes en territorio asturiano.

Nutria nadando panza arriba en un día soleado.

Las nutrias se comunican entre ellas principalmente mediante señales olorosas ya que la mayor parte del año son solitarias a no ser que sea una hembra con sus crías o en época de celo (las nutrias pueden presentar el celo en cualquier momento dependiendo de factores como la disponibilidad de alimento). Este olor lo ubican en sus excrementos o en un fluído secretado por sus glándulas perianales que depositan en rocas elevadas o en las orillas, siempre en lugares donde otra nutria pueda toparse con el. En los excrementos de las nutrias podemos encontrarnos restos no digeridos de sus presas, bien sean escamas de peces o restos de crustáceos.

Joven nutria olisqueando un excremento ubicado en unas rocas llamativas en medio de una zona de alimentación.

Las nutrias son animales que merecen seguir formando parte de la gran biodiversidad que presenta nuestro país, al igual que cada uno de los seres vivos. Disponerse a realizar una espera de nutria y encontrar las rocas mojadas por su presencia 5 minutos antes de tu llegada hacen que sonrías al saber que siguen ahí, aunque a veces sean como pequeños fantasmas escurridizos. Un saludo y espero que os haya gustado la entrada.

martes, 11 de marzo de 2014

I Curso de Fotografía de Naturaleza Aplicado a la Biología.

Pues esta entrada es un poco atípica para lo que suelo hacer en el blog ya que se centran principalmente en la vida de la fauna y flora de la todavía mágica Cordillera Cantábrica. Sin embargo, esta vez merece la pena hacer una excepción ya que me complace presentaros el siguiente curso denominado "I Curso de Fotografía de Naturaleza aplicado a la Biología", el cual impartiremos el fin de semana de 4,5 y 6 de Abril Jorge Falagán, Javi Roces y yo en el Aula Magna de la Facultad de Biología de la Universidad de León.
La biología es una ciencia con un elevado componente visual tanto en su rama ambiental como en la fundamental. Antiguamente cuando un biólogo era además un buen dibujante el éxito de sus estudios era aun mayor y si no poseía dicho don contrataba a un ilustrador que reflejase dibujos de anatomía o bien de especies recién descubiertas. Hoy en día la fotografía es una herramienta que complementa de forma importante la biología así como otras ciencias relacionadas con el medio natural (Ciencias Ambientales, Ingeniería de Montes, Ingeniería Forestal, Agrícolas, etc.) En este curso, que hemos preparado con tanta ilusión, pretendemos mostrar los conceptos básicos de la fotografía así como las diferentes técnicas y tipos de fotografía de naturaleza existentes (hablando desde macrofotografía a fotografía de cualquier tipo de fauna pasando por el paisaje y la fotografía nocturna)
Para obtener la información completa del programa del curso pinchad AQUÍ. Además en dicho enlace, bajando totalmente la página, es donde os podréis inscribir en el curso. Es un curso muy económico y al mismo tiempo muy completo en el que mostraremos técnicas muy utilizadas así como otras más desconocidas para la mayoría de personas.
Cualquier persona puede apuntarse al curso en el enlace que dejé anteriormente tanto universitarios como no universitarios. El número de plazas es ilimitado. Bueno, no me enrollo más y os dejo el cartel del curso así como la información que aperece reflejada en el mismo por si no se lee suficientemente bien en la imagen. Espero que os resulte interesante y os apuntéis, en caso de que así sea, allí nos veremos. Aprovecho además para anunciarlos la nueva web que hemos montado los tres individuos que impartiremos el curso. Su nombre es Norte Salvaje y podéis acceder a la misma pinchando AQUÍ. Daos una vuelta por la misma. Esperamos que también os resulte interesante.


“I CURSO DE FOTOGRAFÍA DE NATURALEZA APLICADO A LA BIOLOGÍA”
CURSO DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA

4, 5, 6 Abril 2014

DIRIGE: Prof. Estanislao de Luis Calabuig y Jorge Falagán Fernández. Área de Ecología.

COLABORA: Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales y Universidad de León

Lugar: Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales. AULA MAGNA. Campus de Vegazana s/n. 24007-León.

Inscripción y tasas de matrícula:
Fecha límite de inscripción: 2 de abril de 2014.
Tasas estudiantes y parados: 50 €.
Tasas otros: 60 €.

Unidad de Extensión Universitaria y Relaciones Institucionales
Edificio Rectorado Avd. Facultad s/n 24004 León ulesci@unileon.es
TLF: 987 29 19 61 http://fgulem.unileon.es/euniversitaria/curso.aspx?id=379

Duración y créditos: Duración del curso: 20 horas. Créditos: 2 créditos LEC (1 crédito ECTS).

¿Por qué hacer este curso?:
Los investigadores pasan muchas jornadas de campo observando y muestreando en el medio natural o en el laboratorio. La fotografía es una herramienta para documentar aquello que se observa y existe una necesidad real de conocer las técnicas de fotografía de naturaleza.
El apoyo gráfico es básico para los científicos, siendo usado desde antiguo como una herramienta más en sus trabajos, inicialmente mediante la ilustración científica y desde la aparición de la fotografía cada vez mas esta técnica se usa en guías de identificación, atlas de distribución, artículos científicos y de divulgación.
El curso pretende sentar las bases para utilizar la fotografía de naturaleza como una herramienta para la conservación, gestión y divulgación de diferentes grupos taxonómicos y el ambiente en el que viven.

¿A quién va dirigido?
Biólogos, Ambientólogos, Veterinarios, Ingenieros Agrónomos, Forestales, celadores, naturalistas, fotógrafos etc.

¿De qué hablaremos?
Fundamentalmente del equipo necesario, su uso, técnicas específicas para la fotografía de paisaje, vegetación, macrofotografía, fotografía de fauna (insectos, peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos) técnicas de acercamiento, uso de comederos, bebederos, hides, fototrampeo, fotografía en estudio. Revelado y almacenado de imágenes, salidas y usos

Ponentes:
Jorge Falagán Fernández: Biólogo y fotógrafo de naturaleza. http://huellasybichos.blogspot.com.es/
Héctor Ruiz: Biólogo y fotógrafo de naturaleza. http://zonaosera.blogspot.com.es/
Javier Roces: Licenciado en C. Ambientales, y fotógrafo de naturaleza http://javiroces.es/

jueves, 9 de enero de 2014

Nieve en la Cordillera: Predadores y presas.

La Cordillera Cantábrica es un territorio caracterizado por la dureza de sus condiciones en ciertas épocas del año y el contraste de las mismas con momentos de bonanza y abundancia. A partir del otoño es habitual que los elevados riscos cantábricos amanezcan blanqueados por un frío manto caído durante la noche y de la misma forma son frecuentes las nevadas repentinas a cotas más bajas. A partir de estos momentos comienza una época dificil para la mayoría de herbívoros de nuestras montañas, actuando como un factor de selección que hará que los menos preparados sucumban ante la escasez de alimento y las frías noches. En contraste, las nevadas son momentos de esplendor para los carnívoros que aprovechan la debilidad de sus presas para capturarlas y del mismo modo encuentran frecuentes carroñas en el monte de las cuales dan buena cuenta. Por ello en los momentos de nevadas parece que las relaciones predador presa son más visibles que nunca. En esta entrada narraremos como afrontan las nevadas dos especies presa como el rebeco y la perdiz pardilla y dos de sus respectivos predadores, el lobo y el águila real.

Bando de perdices pardillas (Perdix perdix hispaniensis) compuesto principalmente por individuos juveniles.

La perdiz pardilla (Perdix perdix hispaniensis), a la que ya dediqué una entrada en su momento, es uno de los animales mejor adaptados a las inclemencias meteórologias aquí en la Cordillera. A pesar de que durante fuertes nevadas estas gallináceas se desplacen a cotas más bajas o busquen lugares sin nieve para alimentarse, la fortaleza para resistir los temporales y buscar tanto alimento como protección es ejemplar. Desde finales de otoño a principios de primavera las perdices pardillas forman bandos familiares en los que encontramos una o varias parejas de adultos así como todos los pollos nacidos durante la primavera-verano anterior. El aspecto de estos es, en invierno, prácticamente igual al de sus progenitores, a excepción de pico que luce grisáceo en lugar de blanco acerado.

Bando de perdices pardillas (Perdix perdix hipasniensis) sobre la nieve.

Normalmente las nevadas otoñales son repentinas y hacen que la superficie de alimento a la que son capaces de acceder estos animales disminuya considerablemente buscando zonas próximas a arroyos, terrenos encharcados o protegidos por un gran piorno donde la cobertural nival es menor y por tanto aún existen brotes que comer. Estos lugares además hacen que las pardas sean más difíciles de localizar por posibles predadores que vengan del cielo ya que su plumaje visto desde arriba con un fondo oscuro actúa como un perfecto camuflaje. Sin embargo, una perdiz sobre la nieve sería más fácil de detectar desde el aire.

Dos pardas se alimentan bajo un piorno mientras otro ejemplar vigila su entorno cercano.

A pesar de que su camuflaje actúe bien, las perdices han de estar atentas a cualquier posible predador que pueda caer en picado desde el aire o aceche entre el matorral. Observaba alimentarse al grupo de perdices de forma continua e intensa cuando algunos individuos pegaron su cuerpo al suelo y levantaron la mirada dejando de picotear y emitiendo un pequeño quejido de alarma. Levanté la vista para ver quién era el causante de tal comportamiento y descubrí un joven ejemplar de águila real (Aquila chrysaetos) sobrevolando el lugar. Las perdices permanecieron inmóviles y la real continuó su camino. Es en está época cuando las águilas reales desarrollan sus paradas nupciales con vertiginosos vuelos y picados.

Grupo de perdices pardillas en estado de alerta ante la presencia de un predador alado.

Joven águila real (Aquila chrysaetos) causante de semejante reacción en las pardas.

Normalmente en estas ocasiones son los ejemplares adultos del bando los que emplean más tiempo en la posible vigilancia ante predadores. Hecho lógico ya que son los más experimentados tanto en la detección de los mismos como en la respuesta qua han de llevar a cabo. Es por ello que se ubican en zonas desde donde tengan mayor visibilidad aunque para ello renuncien, en alguna ocasión, al camuflaje.

Individuo adulto de perdiz pardilla en una nevada otoñal en la Cordillera Cantábrica.

Las perdices pardillas ibéricas han sobrevivido únicamente en las cadenas montañosas del norte peninsular por lo que la adaptación a las condiciones de fuertes nevadas es importante ya que les ha permitido soportar las inclemecias en lugares donde son abundantes. Para ellas es más difícil encontrar alimento y al mismo tiempo esconderse de sus depredadores mientras que para estos es más fácil localizarlas y por tanto llevarse algo a la boca.

Perdiz pardilla (Perdix perdix hispaniensis) entre la nieve caída en las montañas cantábricas.

Pasamos ahora a otros protagonistas representativos de la fauna cantábrica como son el rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva) y el lobo ibérico (Canis lupus signatus) especies en estrecha relación y con importancia en nuestras montañas. A mediados de Octubre comienza para los rebecos su época de celo en la cual un macho cuidará de un harén de hembras con las que intentará reproducirse y defenderá de otros machos cercanos. Es uno de los espectáculos más alucinantes de la alta montaña cantábrica ya que resulta increíble admirar las carreras de estos experimentados alpinistas por farallones verticales y en condiciones altamente desfavorables como son la nieve y el hielo. Las persecuciones pueden prolongarse varios cientos de metros o incluso kilómetros para asegurarse de que el macho rival se aleja de las hembras del harén.

Macho de rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva) (arriba a la derecha) acercándose a parte de su harén.

Los machos se acercan a las hembras levantando la cabeza y emitiendo sonidos similares al balido de una cabra. Mediante unos órganos especiales ubicados en su paladar detectan las feromonas de las hembras y conocen de esta forma el estado de las mismas, receptivas o no. En muchas ocasiones los machos atosigan en exceso a las hembras y estas orinan para que el macho detecte una mayor concentración de feromonas y llegue a la conclusión de que de momento no tiene ninguna posibilidad.

Macho de rebeco levantando la cabeza ante la presencia de una hembra.

Hembra apartándose del macho ante la presión del mismo.

Los machos de rebeco tienen un truco para hacer ver a las hembras que sus genes son los mejores y consiste en orinar y agitar su cuerpo de forma que la meana o pincel impregne sus costados de orina. Ante esta situación, si la hembra está receptiva, el macho se vuelve irresistible para la misma.

Macho de rebeco balando.

Macho de rebeco levantado sobre las patas posteriores junto al harén para mostrar su fortaleza.

Al detectar a otro macho en las proximidades comienza la persecución que puede terminar en una mera expulsión de la zona o bien llegar al contacto en el que los rebecos ruedan tras encontrarse, muchas veces enganchados por los cuernos. Es un momento crucial en la vida del rebeco por lo que defienden a sus hembras intensamente lo que supone un gran desgaste físico. Las patas de los rebecos se abren a modo de raquetas impidiendo que se entierren demasiado en la nieve y aportando tracción en las peñas más resbaladizas.

Persecución de machos de rebeco cantábrico.

Si a dicho desgaste le sumamos que la nieve puede llegar a cubrir gran parte de la vegetación de la que se alimentan, el final del otoño se convierte en una época difícil. Cuando el espesor de nieve no es demasiado elevado los rebecos utilizan sus patas para excavar en la misma, como si se tratasen de renos, llegando a la hierba y obteniendo el aporte energético tan ansiado en estos momentos.

Joven rebeco cantábrico apartando la nieve con la pata en busca de hierba que comer.

Los machos de rebeco están centrados principalmente en sus hembras y en otros machos intrusos. Sin embargo un depredador vigila sus movimientos cuando la nieve lo cubre todo. El lobo ibérico (Canis lupus signatus) por lo general aumenta su peso en invierno ya que le resulta más sencillo alimentarse de presas silvestres y encuentra animales muertos de forma natural por el frío o el hambre. Al parecer la unión de los grupos familiares del cánido es máxima en esta época.

Rastro de lobo ibérico en la nieve.

Cuando la nieve lo cubre todo salir al campo tiene un aliciente más y es leer las señales que los animales han dejado en su actividad nocturna. Seguir el rastro saltarín de una marta, el tranquilo caminar de un gato montés o intentar adivinar cuantos lobos trotaron juntos por la zona hace un par de noches es entretenido a la vez que enriquecedor. Afortunadamente lo único que se ve la mayoría de veces de los lobos son sus rastros. Y digo afortunadamente por que si se dejasen ver más probablemente ya no tendríamos lobos. Noticias como la reciente masacre de lobos en Cantabria, que comenta de forma magistral David Álvarez en su blog, hacen plantearse cuan bajo puede llegar a caer la especie humana. Mejor dicho, ciertos sectores de la especie humana ya que yo soy humano y no hago ese tipo de cosas, cosas basadas en la doctrina de "ver quien mea más lejos".

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) cresteando por una cornisa nevada.

El pasado mes las incontables esperas dieron su fruto pudiendo contemplar una escena que hace plantearse como puede acribillarse a tiros a un animal así. Un lobo cresteaba bajo los primeros rayos del sol en una montaña cantábrica. Al llegar a un punto elevado decidió tumbarse a pasar la mañana calentándose al sol tras la fría noche de caza y alimentación. Se rascaba alegremente sobre la nieve y sacudía su grueso pelaje invernal. Entonces otro lobo asomó junto al primero que para entonces dormitaba con su hocico sobre la nieve. El recién llegado se estiró y se acicaló. Se tumbó junto al primero y este rodó sobre la nieve disfrutando del frío manto. No me entra en la cabeza que a un cazador se le salten las lágrimas por ver a uno de sus perros abierto en canal por un jabalí y sin embargo sean capaces de pegar un tiro sin dudarlo a uno de estos maravillosos animales.
El siguiente video muestra los comportamientos que acabo de describir. Espero que disfrutéis del mismo como yo disfruté de la experiencia. Para disfrutarlo pinchad en Vimeo y vedlo a pantalla completa y pinchando en la opción de HD.


El lobo ibérico merece disfrutar de la libertad que merece simplemente por existir. Un saludo y espero que os haya gustado la entrada.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Un año en la vida del gato montés: El otoño.

Esta será la última de las entradas dedicadas al ciclo anual en la vida del gato montés (Felis silvestris) en la Cordillera Cantábrica. El otoño al igual que la primavera es una época de transición. En este caso pasamos de las altas temperaturas veraniegas, al frío invierno, época de escasez alimenticia y en la que los animales homeotermos (animales de sangre caliente y que tienen la capacidad de generar calor mediante reacciones bioquímicas en su interior) ,entre los que se encuentran los gatos monteses, han de obtener energía para la síntesis de calor y no morir congelados.

Macho de gato montés (Felis silvestris) en otoño.

En otoño el gato ha de cazar constantemente para obtener reservasde cara al invierno y tras las múltiples cacerías que efectúa en esta época los gatos normalmente dedican tiempo al cuidado de su pelaje y a la limpieza del mismo ya que en el frenesí de los lances se manchan de tierra y sangre. En el siguiente video podéis ver momentos de limpieza del gato montés en los que presta especial atención a las almohadillas plantares y al pelaje de sus patas. Para ver el video pulsad en Vimeo y marcad el icono HD además de escoger la opción de pantalla completa.


Dado que en invierno es más dificil conseguir alimento, el otoño consiste básicamente en una estación de engorde para el gato montés como conducta previsora ante el implacable invierno. En otoño los prados están verdes y la tierra blanda por lo que los roedores abundan en los mismos y los gatos se aprovechan de ello. Dicho comportamiento podría recordarnos al de los animales que hibernan como por ejemplo el oso pardo para el cual el otoño es una época de obtención de reservas energéticas mediante la injesta de alimentos como castañas, hayucos o bellota. Sin embargo el gato no lo hace para entrar en un estado de dormancia en el que reducen sus constantes vitales, ya que los gatos no hibernan, aunque la bibliografía recoge que pueden permanecer inactivos ante fuertes temporales invernales hasta 24 horas. Simplemente lo hacen para tener una reserva energética realmente útil en los momentos de escasez tan abundantes en invierno.

Gato montés alimentándose de una rata topera (Arvicola scherman) en el otoño cantábrico.

Gato montés relamiéndose tras la ingesta de un roedor

El aumento de masa corporal de los gatos monteses durante esta época es patente y observándolos a distancia mediante el uso de un telescopio se aprecia perfectamente el engorde de estos animales cuyo vientre en ocasiones está a punto de rozar el suelo. De la misma forma, tras el invierno, el desgaste ocasionado por la climatología, la escasez de alimento y el estrés del celo hace que tantas reservas adquiridas antes de la estación blanca hayan merecido la pena. Como muestra de ello podéis observar las siguientes fotografías en las que comparamos imágenes del mismo ejemplar de gato montés a mediados de otoño y tras el invierno tomadas con 5 meses de diferencia.

Aspecto de macho de gato montés en otoño. Se aprecia la gran reserva energética de cara a afrontar el invierno.

Aspecto del mismo gato montés tras el invierno. La pérdida de reservas en forma de grasa es considerable.

En este momento el celo de los gatos monteses se acerca y los machos comienzan a deambular por los territorios marcando los mismos mediante señales olorosas y excrementos en zonas visibles. También son habituales las nevadas otoñales inesperadas por lo que los animales realizan algún que otro desplazamiento altitudinal. Este año he podido observar como ante una de estas nevadas uno de los gatos se desplazó a lo largo de varios días hacia zonas más bajas del valle, hecho que aprovechó otro macho para adentrarse en la zona habitual de campeo del primero y dejar su olor en todas las zonas posibles. Este último ejemplar se caracteriza por presentar una pequeña mota blanca en la cola y sobre todo por ser tuerto ya que una nube blanca cubre su ojo derecho.

Macho de gato montés tuerto y con mancha blanca en la maza negra de la cola.

Macho de gato montés tuerto dejando una marca olorosa en unos juncos dentro del territorio de otro macho de gato montés.

La pérdida del ojo pudo ser ocasionada por una pelea con otro macho para defender el territorio (por ello aprovecha a adentrarse en territorio "enemigo" ante la ausencia de su dueño), al pelearse con una hembra (ya que los encuentros amorosos de estos animales como en la mayoría de felinos son bastante violentos) o simplemente al golpearse el ojo con una rama o un espino al huir ante algún peligro. He de decir que el gato tuerto se defiende perfectamente ya que capturó presas en los dos intentos que hizo mientras lo observaba. Su estado era nervioso e inquieto moviendo la cabeza continuamente hacia los lados con el fin de cubrir el punto ciego de su lado derecho.

Como dije anteriormente los machos de gato montés depositan sus excrementos en zonas visibles junto a caminos o sobre tapines en su territorio y normalmente lo hacen en las zonas más utilizadas por los mismos. En general diferenciar los excrementos de gato montés de los de gato doméstico no es demasiado complicado ya que, según la bibliografía, los gatos domésticos entierran sus excrementos por norma general mientras que los monteses no. El aspecto de los excrementos es el de una serie de segmentos cuyos extremos encajan siendo cóncavo en uno y convexo el siguiente. La composición generalmente es de pelo ya que su alimento principal ocupando casi el 85% en la cordillera son los roedores. En zonas donde habita el conejo (Oryctolagus cuniculus) este pasaría a ser la presa principal, sin embargo no existen apenas conejos en la Cordillera Cantábrica. El 15% restante lo ocupan reptiles, aves, etc. A veces también podemos encontrarnos hierba en los excrementos, la cual es ingerida por la especie para purgar su aparato digestivo. En la imagen podemos ver (aunque la imagen no sea buena) un grupo de excrementos de gato montés con la configuración en segmentos y con pelo como componente principal. A la izquierda aparece algún excremento posiblemente de zorro en el que se aprecia la ingesta de fruto aunque también podría tratarse de un mustélido tipo marta/garduña. Es habitual que los puntos de deposición de excrementos de fauna coincidan y muchas veces podemos encontrar los de varias especies juntos. Dentro de los excrementos del gato el situado más a la derecha presenta hierbas organizadas en pincel que ha expulsado el gato tras haberlas ingerido para purgar su intestino.

Esquema descrito anteriormente.

En esta época tampoco es extraño encontrarse con gatos monteses en las proximidades de poblados y entornos humanizados a pesar de la presencia de ganado en la mayoría de prados aledaños a los pueblos. Los gatos y el ganado simplemente se miran sin darse mayor importancia. A continuación podéis ver un vídeo de interacción entre gatos monteses y otros habitantes de la Cordillera Cantábrica.

Hembra de gato montés en un entorno humanizado con múltiples vallas y un pueblo al fondo.


Los valles aparecen helados cada mañana y las montañas pintadas de blanco. Poco a poco la nieve descenderá cubriéndolo todo con un manto blanco y poniendo a prueba a los múltiples habitantes de estas montañas. Comenzará de nuevo la época más intensa en el ciclo vital del gato montés y este volverá a repetirse otro año más. Espero que os hayan gustado las entradas dedicadas a la vida de este misterioso animal en las montañas de la Cordillera Cantábrica y que hayáis disfrutado tanto leyéndolas como yo escribiéndolas. Un saludo y gracias por visitar el blog.

Macho de gato montés en un prado otoñal.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Un año en la vida del gato montés: El verano.

En el momento en que los días aumentan en horas de luz y en temperatura de forma notable, haciendo que lo haga también la longitud de la hierba, sabemos que se está acercando el verano. Época de descanso para la mayoría de personas y en la que podemos dedicar la mayor parte del tiempo a lo que nos gusta.

Rasgos faciales de un macho de gato montés (Felis silvestris) en verano.

Sin embargo, no es para nada la mejor época para observar fauna. La vegetación se torna exhuberante en todos los rincones. Helechos, zarzas, gramíneas, macrófitas y demás plantas, cubren todas aquellas zonas que el resto del año suponen un lugar donde clavar los prismáticos con ciertas garantías de avistar algún animal.

Gato montés entre la vegetación típica de principios de verano en la Cordillera Cantábrica.

Las elevadas temperaturas hacen que la fauna se refugie practicamente todo el día y sea solamente visible, en general, un par de horas tras el amanacer y una hora antes del atardecer. A todo ello hay que sumar que en verano el monte se llena de todo tipo de gente que dejamos nuestro olor en el campo en el más leve de los casos, ya no me meto en las voces, la basura y los colores chillones de los grupos menos respetuosos. Sin embargo a pesar de todo ello la fauna salvaje obviamente no desaparece, sigue ahí viviendo el día a día en la estación del calor. Entre ellos el gato montés (Felis silvestris).

Hembra de gato montés a principios de verano en un ambiente de matorral.

La primavera terminó con los prados llenos de hierba y en algún rincón del bosque las hembras de gato montés tienen escondidos a sus cachorros de un mes. Desde el invierno hasta ahora el pelaje de los gatos monteses a pasado de ser tupido y grueso (a causa de la borra que evita la pérdida de calor del animal) a ser fino, corto y brillante confiriendo a los gatos un aspecto más esbelto, ágil y larguirucho y que en ciertas ocasiones puede recordarnos a gatos domésticos, sobre todo en hembras e individuos juveniles. Sin embargo analizando las características típicas como la raya oscura en el lomo o la cola roma con maza negra en el extremo y algún anillo podemos resolver las posibles dudas que tengamos en la identificación.


Hembra parida de gato montés (Felis silvestris) con pelaje de verano. La cara más achatada en los gatos monteses también ayuda a su diferenciación con respecto a los domésticos.

La hierba es verde intensa a principios de verano y a medida que avanza la estación se va tornando amarillenta y el monte se agosta. Es poco antes de que suceda esto, cuando la hierba es alta y de buena calidad nutritiva cuando se lleva a cabo en la Cordillera un momento importante en la vida del gato montés, la siega. Los prados se llenan de gente con maquinaria diversa (pocos recurren hoy en día a la guadaña) que hará que los prados pasen de ser un mar vegetal en el que es imposible ver nada, a un lugar con hierba rapada en el que es fácil localizar a la fauna.

Hembra de gato montés en un prado a principios de verano con la vegetación exhuberante y verde.

Macho de gato montés en un prado con el verano más avanzado. Las espigas han crecido y los verdes han perdido intensidad tornándose amarillentos.

De la misma forma que es más sencillo para nosotros localizar a los gatos en un prado segado, lo es para ellos localizar a sus presas, por lo que los días posteriores a la siega son un buen momento para la localización de individuos y el análisis de su comportamiento. Resulta curioso que en la mayoría de guías se deja claro que los gatos monteses en general evitan la proximidad a pueblos o zonas urbanizadas. Sin embargo es en los alrededores de los mismos donde se producen gran cantidad de avistamientos en esta época. De forma tradicional en la montaña cantábrica los pueblos se han ubicado en zonas ricas en tierra y agua que asegurasen el cultivo y la crianza de animales para subsistir. Del mismo modo los gatos monteses necesitan zonas con buena tierra y abundante humedad para la presencia de presas que aseguren su supervivencia por lo que, al contrario de lo que suele aparecer en ciertas guías, los gatos monteses y los hombres están muchas veces más cerca de lo que pueda parecer.

Macho joven de gato montés en un prado recién segado.

Majadas, brañas y fondos de valle son lugares donde predominan los prados. No obstante es esencial que exista en sus proximidades un bosque, matorral o roquedo donde se refugie el felino ante amenazas o en las horas más calurosas. De hecho, a veces la superficie de prado es relativamente pequeña con respecto al bosque con lo que observar al animal al descubierto no es tan sencillo, sin embargo caminando por las proximidades encontraremos indicios de su presencia como huellas o excrementos y sabremos que utiliza ese lugar como cazadero.

Huella de gato montés en el barro.

En este momento los gatos escogen aquellos prados donde el invierno ha sido más severo. Es decir, aquellos donde la cantidad de nieve y la escasez de luz han asegurado una humedad suficiente para que la cantidad de hierba producida fuese elavada y al mismo tiempo la cantidad de roedores que se alimentan de la misma. No es extraño por tanto que los prados donde en invierno no se ve ningún rastro de fauna debido a la dureza de la nieve por ubicarse en la umbría o el "aviseu" sean buenas zonas de campeo de gatos y zorros tras la siega veraniega.

Macho de gato montés campeando en un prado recién segado y amarillento a mediados de verano.

Las hembras de gato montés capturan presas en los prados aledaños al refugio de sus cachorros y cuando la cacería es exitosa caminan con la presa en sus fauces hacia el lugar donde se esconden los pequeños gatos. En alguna ocasión se alimenta ella misma de la presa en el punto donde la ha capturado ya que necesita reponer energía puesto que el desgaste que sufren en este momento las hembras paridas es elevado. A continuación os muestro un video que recoge múltiples lances de caza efectuados por la especie en la Cordillera Cantábrica. Como dije en otras ocasiones, la rata topera (Arvicola scherman) es su principal presa en la montaña cantábrica y aporta la cantidad de energía suficiente para sobrevivir de forma holgada capturando varios ejemplares al día. En un primer momento el gato montés olfatea la topera para ver si hay rastros recientes de su presa o bien hace tiempo que no pasa por allí. En caso afirmativo comienza la espera ante el agujero o bien el acecho desplazándose hacia la fuente del más mínimo sonido. Cuando asoma la rata el gato salta sobre ella y la atrapa con sus fauces ocasionando la muerte del animal normalmente al partir la columna del roedor a la altura de las cervicales. Como se observa en el video el tamaño de los ejemplares de rata topera puede ser considerable y lleva un buen rato conseguir tragarlos enteros. Para disfrutar el video en condiciones pinchad en Vimeo y vedlo en HD marcando el icono correspondiente a pantalla completa.


Esta necesidad de aportar alimento de forma continua hace que podamos observar hembras de gato montés cazando al medio día en pleno verano cuando los termómetros rondan los 30º, algo que en principio podría parecer impensable. Los pequeños gatos van creciendo y se aventuran cada vez más a separarse de la guarida, acompañando incluso a sus madres en alguna cacería.

Hembra de gato montés campeando en un prado cantábrico a las 12 de la mañana. El aspecto desaliñado del ejemplar es típico en hembras durante la cria de sus cachorros.

Gran cantidad de prados presentan carreteras en zonas cercanas cuyo tráfico es mayor en el estío, por lo que el verano es una época en la que gran cantidad de animales mueren atropellados, entre ellos los gatos monteses. Por ello es necesaria la precaución y la calma en la conducción en este momento del año, por supuesto por nuestra seguridad pero también por la de posibles peatones cuadrúpedos inesperados. Desafortunadamente los atropellos siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en la especie aunque obviamente los valores fluctúan en función de la zona estudiada.

Triste imagen tomada por Pascual Alcázar (c) en la que se ve una hembra de gato montés atropellada junto a sus cuatro cachorros en la Comunidad de Madrid.

Ya que he decidido tocar el tema, las amenazas que se ciernen sobre el gato montés son varias y de diferente importancia en la Cordillera Cantábrica. El tema estrella a la hora de hablar del gato montés es la hibridación. De hecho se baraja el mismo como una causa importante de declive de la especie y esto es cierto sin embargo en ciertas zonas no parece suponer un riesgo real. Lugares como Escocia con unos valores críticos en cuanto a población de gato montés, o algunas zonas del este de Europa si ven amenazada la existencia de sus gatos a causa de la presencia de gatos domésticos asilvestrados que se reproducen con los mismos. Por lo general los casos de hibridación en la mayoría de especies comienzan a ser un problema cuando existen pocos inidivudos de la especie silvestre. Esto sucede con salmones, lobos y por supuesto con gatos (aunque parecen ser pocos los casos de hibridación del felino en la Cordillera). Mientras existan suficientes individuos de machos y hembras de gato montés (con un sex ratio o relación en el número de individuos de cada sexo adecuada) los problemas de hibridación no serán tan importantes. La Cordillera Cantábrica cuenta con una de las poblaciones más abundantes de gato montés localizándose la mayor densidad según tengo entendido en la montaña Palentina, por lo que los problemas de hibridación son mínimos. Es cierto que existen gatos domésticos cuya área de campeo se solapa con la de ejemplares monteses. Sin embargo los encuentros con estos suelen ser violentos y no pasan de unos cuantos bufidos y arañazos. La transmisión de enfermedades por parte de gatos domésticos puede ser otro riesgo para la especie aunque no existe ningún estudio al respecto.

Macho joven de gato montés asomándose a un prado recién segado.

El mal llamado "Control de Predadores" es un problema para la especie sobre todo en la zona centro y sur de la Península donde la práctica totalidad del territorio se corresponde con fincas privadas de explotación cinegética o ganadera. Así pues cualquier animal que sea susceptible de ocasionar bajas en sus conejos, perdices, o crías de ungulados es algo que ha de erradicarse inmediatamente. Sobran los comentarios al respecto ya que no sería capaz de describir la ignorancia implícita en dicho "control". A pesar de que en el norte peninsular la gestión del territorio es diferente siguen siendo muchos los gatos que caen a manos de escopeteros tras un mal o buen día de caza y al contrario que ciertas especies animales estos abundan bastante por lo que las especies objetivo de su sed de sangre llevan las de perder a pesar de ser considerada como casi amenazada (NT) en el Libro Rojo para España y esté incluída en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas con la categoría de Interés Especial. Esto significa que al aparecer en dicho catálogo, esta especie es una especie protegida legalmente y por tanto su caza está prohibida. Al parecer todo esto da igual.
La destrucción del hábitat parecía ser un problema, entendiendo el mismo como deforestación principalmente, ya que el gato montés se consideraba como una especie eminentemente forestal a raíz de los estudios desarrollados en Escocia donde sí parece ocupar dicho ambiente de forma general. Sin embargo, en la Cordillera Cantábrica y de la misma forma que otros muchos medianos carnívoros, la especie selecciona paisajes en mosaico que alternen prados, roquedos, bosque y matorral y la homogeinización de los mismos puede ser un riesgo potencial para la especie.
Otro problema importante que comparte el gato montés con otras muchas especie es el desconocimiento. Las especies poco conocidas o estudiadas llevan las de perder por términos generales. Por supuesto y como ya comenté anteriormente los atropellos son una importante fuente de bajas en las poblaciones de gato montés.
Así pues son múltiples las amenazas de las que son objeto los gatos monteses, sin embargo no existen estudios profundos al respecto en la Cordillera. Afortunadamente la población de la especie parece evolucionar de forma favorable en dichas montañas.

Gato montés en un prado reverdecido por las lluvias de finales de verano.

De repente los días comienzan a acortarse, las heladas son relativamente frecuentes durante las noches y las lluvias y nieblas de los últimos días del verano hacen que los prados comiencen a reverdecer de nuevo. Se acerca el otoño, época que analizaremos en la siguiente y última entrada de la serie centrada en la vida del gato montés. Un saludo y gracias por visitar el blog.